POR LAS TIERRAS CASTELLANAS
Entre pinares y encinas
divisando el río Duero,
voy subiendo sus colinas
entre sus piedras de acero.
Estas tierras castellanas
donde se asientan viñedos,
fueron fronteras cristianas
entre dos sufridos credos.
Corre el viento en la mañana
dejando su frío aliento,
cuando la cosecha es vana
se percibe descontento.
Paisajes que guardan huellas
en sus sendas polvorientas,
haciendo las tardes bellas
sobre las tierras sedientas.
Esta Castilla sufrida
con heladas penitentes,
no quiere verse perdida
en los momentos presentes.
Castillos que son recuerdos
de aquellos sufridos tiempos,
guerreros que fueron cuerdos
entre sus helados vientos.
El Duero sigue su curso
con sus sonidos de acero,
sus aguas son el recurso
que hace grande el romancero.
El Duero marcha orgulloso
con sus años de desvelo,
en su caminar gozoso
su brisa levanta vuelo.
Sus sonidos son cantares
entre pinos y viñedos,
que hacen bonitos lugares
rompiendo muchos enredos.
G X Cantalapiedra.
Entre pinares y encinas
divisando el río Duero,
voy subiendo sus colinas
entre sus piedras de acero.
Estas tierras castellanas
donde se asientan viñedos,
fueron fronteras cristianas
entre dos sufridos credos.
Corre el viento en la mañana
dejando su frío aliento,
cuando la cosecha es vana
se percibe descontento.
Paisajes que guardan huellas
en sus sendas polvorientas,
haciendo las tardes bellas
sobre las tierras sedientas.
Esta Castilla sufrida
con heladas penitentes,
no quiere verse perdida
en los momentos presentes.
Castillos que son recuerdos
de aquellos sufridos tiempos,
guerreros que fueron cuerdos
entre sus helados vientos.
El Duero sigue su curso
con sus sonidos de acero,
sus aguas son el recurso
que hace grande el romancero.
El Duero marcha orgulloso
con sus años de desvelo,
en su caminar gozoso
su brisa levanta vuelo.
Sus sonidos son cantares
entre pinos y viñedos,
que hacen bonitos lugares
rompiendo muchos enredos.
G X Cantalapiedra.