DESDE EL ALTO DE VALTARRE
El viento llega silbando
por los campos lasecanos,
y en Valtarre va dejando
sonidos que son profanos.
Laderas que marcan rutas
en sus tierras de labranza,
horas de calma absolutas
sin comentar la tardanza.
Fuente llena de recuerdos
donde las aguas cantaban,
hombres que fueron tan cuerdos
que aquella senda cuidaban.
Valtarre como ladera
mirando siempre a su villa,
fuente que en la primavera
brillaba cual maravilla.
Aires del viejo Valtarre
que las brujas visitaban,
donde se escuchaba el arre
cuando la fuente dejaban.
Nombres llenos de leyendas
entre historias repetidas,
Valtarre tiene sus sendas
que nunca se ven perdidas.
El Camino de las Cuevas
cerca del Calvario Viejo,
parecen consignas nuevas
que nos quitan el complejo.
Es la Cuesta de Lutero
otra historia mencionada,
La Seca fue romancero
en cierta etapa pasada.
Desde Valtarre a San Roque
pasando por las bodegas,
La Seca tiene ese toque
de algunas cerceras ciegas.
G X Cantalapiedra.
El viento llega silbando
por los campos lasecanos,
y en Valtarre va dejando
sonidos que son profanos.
Laderas que marcan rutas
en sus tierras de labranza,
horas de calma absolutas
sin comentar la tardanza.
Fuente llena de recuerdos
donde las aguas cantaban,
hombres que fueron tan cuerdos
que aquella senda cuidaban.
Valtarre como ladera
mirando siempre a su villa,
fuente que en la primavera
brillaba cual maravilla.
Aires del viejo Valtarre
que las brujas visitaban,
donde se escuchaba el arre
cuando la fuente dejaban.
Nombres llenos de leyendas
entre historias repetidas,
Valtarre tiene sus sendas
que nunca se ven perdidas.
El Camino de las Cuevas
cerca del Calvario Viejo,
parecen consignas nuevas
que nos quitan el complejo.
Es la Cuesta de Lutero
otra historia mencionada,
La Seca fue romancero
en cierta etapa pasada.
Desde Valtarre a San Roque
pasando por las bodegas,
La Seca tiene ese toque
de algunas cerceras ciegas.
G X Cantalapiedra.