LA FIESTA DE SAN ANTÓN
En mi villa lasecana
San Antón marcó destinos,
aquella fiesta tan sana
tuvo momentos divinos.
El bautizo de animales
era siempre prodigioso,
entre los fríos normales
el ambiente era gozoso.
San Antón con sus carreras
animaban ciertas calles,
sus refranes son esperas
de vivir ciertos detalles.
Entre refranes vividos
en mi villa lasecana,
con sus hielos escondidos
siempre fue la fiesta sana.
Aquellos burros sin prisa
que nos sacaban del paso,
vivieron la dura brisa
sin conocer el fracaso.
San Antón en las meriendas
para alegrar los destinos,
donde en las bonitas sendas
se bebieron buenos vinos.
San Antón hizo leyendas
entre las gentes de antaño,
refranes que quitan vendas
aunque pasen muchos años.
La memoria sigue viva
sin despreciar el pasado,
hoy parece que se activa
como un soñar encantado.
San Antón dejo su sello
de proteger animales,
su pensamiento tan bello
son los pasos naturales.
G X Cantalapiedra.
17 – 1 - 2015
En mi villa lasecana
San Antón marcó destinos,
aquella fiesta tan sana
tuvo momentos divinos.
El bautizo de animales
era siempre prodigioso,
entre los fríos normales
el ambiente era gozoso.
San Antón con sus carreras
animaban ciertas calles,
sus refranes son esperas
de vivir ciertos detalles.
Entre refranes vividos
en mi villa lasecana,
con sus hielos escondidos
siempre fue la fiesta sana.
Aquellos burros sin prisa
que nos sacaban del paso,
vivieron la dura brisa
sin conocer el fracaso.
San Antón en las meriendas
para alegrar los destinos,
donde en las bonitas sendas
se bebieron buenos vinos.
San Antón hizo leyendas
entre las gentes de antaño,
refranes que quitan vendas
aunque pasen muchos años.
La memoria sigue viva
sin despreciar el pasado,
hoy parece que se activa
como un soñar encantado.
San Antón dejo su sello
de proteger animales,
su pensamiento tan bello
son los pasos naturales.
G X Cantalapiedra.
17 – 1 - 2015