PASTORES CASTELLANOS
La meseta castellana
tiene mucho de cultura,
hablan de la vida sana
en manos de la dulzura.
Manos llenas de trabajo
con sus eternas jornadas,
pastores con sus atajos
recorriendo sus cañadas.
La lluvia el sol, y la helada
es compañera al instante,
en el raso y la hondonada
nunca encontraran sedante.
Pastores de muchas horas,
con muy pocas recompensas,
a veces al cielo imploran
que no les vengan sorpresas.
Pastores con sus merinas
esclavos de sus rebaños,
sus voces suenan vecinas
si les conoces de antaño.
Pensadores sin lamentos
sobre rastrojos quemados,
buscando los alimentos
con que cuidar sus ganados.
Con el morral sobre el hombro
caminando sin descanso,
sin pensar en el escombro
que la ciudad va soltando.
La meseta castellana
tiene mucho de cultura,
hablan de la vida sana
en manos de la dulzura.
Manos llenas de trabajo
con sus eternas jornadas,
pastores con sus atajos
recorriendo sus cañadas.
La lluvia el sol, y la helada
es compañera al instante,
en el raso y la hondonada
nunca encontraran sedante.
Pastores de muchas horas,
con muy pocas recompensas,
a veces al cielo imploran
que no les vengan sorpresas.
Pastores con sus merinas
esclavos de sus rebaños,
sus voces suenan vecinas
si les conoces de antaño.
Pensadores sin lamentos
sobre rastrojos quemados,
buscando los alimentos
con que cuidar sus ganados.
Con el morral sobre el hombro
caminando sin descanso,
sin pensar en el escombro
que la ciudad va soltando.