Doña Encarna se llamaba
y fue respeto y dulzura,
el tiempo también alaba
su grandeza y su ternura.
Han pasado muchos años
y sigue su nombre en vela,
ella subió los peldaños
de hacer grande aquella escuela.
La Seca no se a olvidado
aunque su memoria es floja,
en sus alumnas a dejado
un lugar donde se aloja.
Doña Encarnación Aláez
maestra con todo el alma,
hizo gala de honradez
teniendo cultura y calma.
Los fechas pasan deprisa
pero queda la memoria,
que a veces se vuelve brisa
y hace mas grande la historia.
Que suerte es poder decir
lo bueno de aquella escuela,
y hasta poderlo escribir
mientras que el tiempo se vuela.
Mis hermanas son alumnas
y en su memoria lo llevan,
la enseñanza son columnas
del porvenir que te espera.
El veinticinco de marzo
que es día de primavera,
era cultivar un lazo
en esa clase sincera.
Nadie debe de olvidar
lo grande que es una escuela,
y en su memoria cuidar
que la enseñanza consuela.
Doña Encarna esta presente
mucha gente la recuerda,
nunca llega a estar ausente
si la persona es leyenda.
Cuando se pasan los años
y ya no existen cumplidos,
solo quedan los peldaños
de los seres elegidos.
Doña Encarna con su mano
hizo de su escuela un templo,
todo su sentir humano
era un camino a su tiempo.
Ahora que la vida pasa
y los recuerdos se quedan,
cierta alegría se amasa
que en la memoria se enredan.
Nadie puede ir presumiendo
de ser primero en la escuela,
más si se puede ir diciendo
que ser alumno consuela.
La escuela de Doña Encarna
era clase de primera,
sus lecciones no eran vanas
y supieron ser sinceras.
La escuela siempre te enseña
pero es bueno el recordarlo,
Si la maestra se empeña
casi siempre a de lograrlo.
y fue respeto y dulzura,
el tiempo también alaba
su grandeza y su ternura.
Han pasado muchos años
y sigue su nombre en vela,
ella subió los peldaños
de hacer grande aquella escuela.
La Seca no se a olvidado
aunque su memoria es floja,
en sus alumnas a dejado
un lugar donde se aloja.
Doña Encarnación Aláez
maestra con todo el alma,
hizo gala de honradez
teniendo cultura y calma.
Los fechas pasan deprisa
pero queda la memoria,
que a veces se vuelve brisa
y hace mas grande la historia.
Que suerte es poder decir
lo bueno de aquella escuela,
y hasta poderlo escribir
mientras que el tiempo se vuela.
Mis hermanas son alumnas
y en su memoria lo llevan,
la enseñanza son columnas
del porvenir que te espera.
El veinticinco de marzo
que es día de primavera,
era cultivar un lazo
en esa clase sincera.
Nadie debe de olvidar
lo grande que es una escuela,
y en su memoria cuidar
que la enseñanza consuela.
Doña Encarna esta presente
mucha gente la recuerda,
nunca llega a estar ausente
si la persona es leyenda.
Cuando se pasan los años
y ya no existen cumplidos,
solo quedan los peldaños
de los seres elegidos.
Doña Encarna con su mano
hizo de su escuela un templo,
todo su sentir humano
era un camino a su tiempo.
Ahora que la vida pasa
y los recuerdos se quedan,
cierta alegría se amasa
que en la memoria se enredan.
Nadie puede ir presumiendo
de ser primero en la escuela,
más si se puede ir diciendo
que ser alumno consuela.
La escuela de Doña Encarna
era clase de primera,
sus lecciones no eran vanas
y supieron ser sinceras.
La escuela siempre te enseña
pero es bueno el recordarlo,
Si la maestra se empeña
casi siempre a de lograrlo.