Como os decía en un correo anterior, la anécdota siendo monaguillo fue que en Semana Santa, durante los oficios, nos pasábamos mucho tiempo en la sacristía de la iglesia. A alguien se le ocurrió que podíamos fumar. ¿Y el tabaco? de dónde salía? ¿y el papel?.. Como ante la necesidad el cerebro se despierta para bien o para mal, alguien insinuó que podíamos probar con la borra que rellenaba el cojín donde descansaba la imagen del Cristo en el Sepulcro. Y así fué. Con un papel de periódico hecho trozos, ... (ver texto completo)