En mis tiempos de niño. viviendo en Cuenca de Campos, la llegada de la vendimia suponía unos días de vacaciones, no había que ir a la escuela.
Eran días maravillosos, generalmente hacía un clima estupendo. Por las mañanas antes de salir el sol salían las cuadrillas de los diferentes labradores que tenían viñas. No había muchas pero sí bastantes. Las uvas eran buenas.
Las calles del pueblo se alegraban. Por las calles cuadrillas con mujeres y hombres en carros tirado de mulas, a las que solían poner
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Francisco:
Tú, yo no lo se, pero yo, he vendimiado más de dos veces en el majuelo del Señor Pedro Blanco, conocido como "Pedro
Faroles", al que corresponde la caseta, que en su día, dicho sea de paso, como se puede comprobar, yo, colgué; es una pena que este, gran majuelo al igual que otros, hayan desaparecido.