Aquí estoy de nuevo. Como no me voy a acordar de los hoyos, me acuerdo muchísimo. Y también me acuerdo de cuando mangábamos tabaco a los chicos de su peña y Rosa se sentó en un barreñón con limonada que estaba tapado y que por supuesto ella no sabía lo que era. Y tamabién de cuando los chicos mataban gatos y los colgaban detrás de una caseta en cerca del cementerio, si lo hicierais ahora os crujín los de la protectora de animales. Luismi, te acuerdas de un año en San Miguel, que fue un hombre de ... (ver texto completo)