ALAEJOS: Enrique de Diego El fascismo siempre fue de izquierdas...

Enrique de Diego
El fascismo siempre fue de izquierdas
El genocida Santiago Carrillo ha dicho que la derecha actual le recuerda la del 34. Los
Más viejos de espíritu de este lugar están todo el día a vueltas con el 34. Pues el presunto mayor asesino en serie que ha dado España, o sea Santiago Carrillo, ha dicho “la derecha actual es puro fascismo”. Imposible, el fascismo siempre fue de izquierdas. La identificación del fascismo con la derecha es uno de los mayores éxitos de la propaganda comunista y una de sus más groseras mentiras.

El fascismo surgió como la herejía nacionalista del marxismo, del tronco común totalitario, de esa gran corriente de odio que puso en marcha el comunismo. Como dice el historiador, Paul Johnson, “el leninismo no sólo era una herejía, era precisamente la misma herejía que creó el fascismo”. Frente al determinismo de la revolución proletaria de Marx, Lenin impulsó el activismo de la vanguardia revolucionaria, del partido.

Marx era “el padre y el maestro”, “el grandioso filósofo de la violencia de la clase trabajadora”. Repito: Marx era “el padre y el maestro”, “el grandioso filósofo de la violencia de la clase trabajadora”. Son frases de Benito Mussolini.

El creador del fascismo era el líder del ala izquierda del partido socialista italiano y, como Lenin, partidario de la creación de una “minoría de vanguardia”. Proclamaba Mussolini que “en lugar de engañar al proletariado, hablándole de la posibilidad de la eliminación de todas las causas de derramamiento de sangre, debemos prepararlo y acostumbrarlo a la guerra para el día que sobrevenga el más grande de todos los baños de sangre, cuando las dos clases hostiles choquen en el encuentro definitivo”.

Desde su exilio suizo, Lenin alabó los avances de Mussolini en la provincia de Forli, a la que había convertido, mediante la violencia, en una isla socialista. Mussolini tuvo un éxito resonante en el congreso de Reggio Emilia del PSI cuando insistió en que el socialismo debía ser marxista, integral e inflexible. Lenin volvió a alabarlo desde Pravda: “el partido del proletariado socialista italiano ha comenzado a recorrer el verdadero camino”.
Lenin y Mussolini coincidían en su oposición total a los parlamentos burgueses, en su concepción de un partido muy centralizado, rigurosamente jerárquico y muy disciplinado; ambos estaban a favor del liderazgo de revolucionarios profesionales y en que la violencia era instrumento legítimo y necesario de la acción política.
La escisión del fascismo de la casa común marxista de la izquierda se produjo en la primera guerra mundial cuando Mussolini osciló hacia el nacionalismo abandonando el internacionalismo proletario, que nunca pasó de retórica. Del comunismo mantuvo el antiliberalismo y el intervencionismo hasta niveles totalitarios. Decía Mussolini: “todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra él”. La frase de Mussolini bien sirve para resumir también la historia del comunismo. No, el fascismo nunca fue de derechas. Fue una herejía del marxismo, una escisión de la izquierda.