UNA TARDE DE TORMENTA EN LA LAGUNA NEGRA
Hace ahora cincuenta años, que en aquel mes de julio el día de Santiago, estando de excursión en La Laguna Negra, sobre las tres y media de la tarde, se inició una tormenta con rayos y truenos, cuando estábamos comiendo en la zona de La Pradera, era una de esas tormentas que te dan miedo, enseguida nos metimos en los coches, que entonces dejaban subir sin restricciones hasta arriba del todo, no fue mucha la lluvia, si el sonido de aquellos truenos que se dejaban sentir en aquel bello lugar, una vez que paso dicha tormenta, bajamos hasta Vinuesa, donde paramos a tomar café, allí no había caído más que unas cuantas gotas, La tormenta parece ser que se fue alejando, y pudimos circular hasta San Saturio, en Soria ciudad, donde la tarde se vivía tranquilamente, más aquellos truenos sobre La Laguna Negra, te dejaban un poco sorprendido, era como un eco de ida y vuelta entre aquellas piedras milenarias, No me extraña nada que Don Antonio Machado, que supo entender sus historias las pudiera comunicar sin problemas, y darnos a entender ese maravilloso paisaje donde las águilas beben en sus aguas, He visitado unas veinte veces La Laguna Negra, y cuando me despido de aquel lugar, solamente digo hasta pronto, y si la salud me acompaña seguiré subiendo a poder disfrutar de aquel entorno,
G X Cantalapiedra. 28 – 5 – 2026.
Hace ahora cincuenta años, que en aquel mes de julio el día de Santiago, estando de excursión en La Laguna Negra, sobre las tres y media de la tarde, se inició una tormenta con rayos y truenos, cuando estábamos comiendo en la zona de La Pradera, era una de esas tormentas que te dan miedo, enseguida nos metimos en los coches, que entonces dejaban subir sin restricciones hasta arriba del todo, no fue mucha la lluvia, si el sonido de aquellos truenos que se dejaban sentir en aquel bello lugar, una vez que paso dicha tormenta, bajamos hasta Vinuesa, donde paramos a tomar café, allí no había caído más que unas cuantas gotas, La tormenta parece ser que se fue alejando, y pudimos circular hasta San Saturio, en Soria ciudad, donde la tarde se vivía tranquilamente, más aquellos truenos sobre La Laguna Negra, te dejaban un poco sorprendido, era como un eco de ida y vuelta entre aquellas piedras milenarias, No me extraña nada que Don Antonio Machado, que supo entender sus historias las pudiera comunicar sin problemas, y darnos a entender ese maravilloso paisaje donde las águilas beben en sus aguas, He visitado unas veinte veces La Laguna Negra, y cuando me despido de aquel lugar, solamente digo hasta pronto, y si la salud me acompaña seguiré subiendo a poder disfrutar de aquel entorno,
G X Cantalapiedra. 28 – 5 – 2026.