Desde esta semana ya somos más de 7.000 millones de personas en el mundo. Si embargo mi primo el "barraka" y yo nos sentimos solos, muy solos. Nos vemos así como dos predicadores subidos al púlpito en un desierto. Nuestras palabras no tienen eco, se pierden en el silencio más abrumador que os podeís imaginar. Es la soeldad en estado puro, ni siquiera es unn soledad adobada de desprecio o animadversión. Es una soledad hija de la indiferencia, de la anulación de cualquier palabra o diálogo. Y nos duele ... (ver texto completo)