Hola, ¿Queda alguien por ahi o no? Como diría mi siempre admirado Joaquín Sabina, me niego a permitir que esto se cierre por derribo así que voy a entrar de nuevo al calor de la lumbre y contaros algo. Reconozco que a veces suelo recostar mi cabeza en el hombro de la luna y le hablo de esa amante inoportuna que se llama Soledad, y hay otras que reniego de todo lo que escribo y entonces a veces, sólo a veces, la amistad tiene el sabor del fracaso. Pero hay otras que me cuesta olvidarlo diecinueve ... (ver texto completo)