Hubo un tiempo en Blacos que se sabía que era día de fiesta por los olores, sí sí por los olores. Nada más despertarte notabas un fuerte perfume a naftalina que salía de los armarios y de las cómodas recien abiertos, olías a jabón de La Toja o a colonia Heno de Pravia, e inmediatamente sabías que iba ser un día especial. Pero si te despertabas con el olor a rosquillos era un día de fiesta, daba igual que fuera lunes, viernes o domingo, era un día de fiesta por todo lo alto porque los rosquillos durante ... (ver texto completo)