¡Qué foto, Aurora! he sentido por un ratito el calor sofocante del mes de agosto hacia las dos de la tarde, cuando mi abuela Antonia nos mandaba a mi hermana y a mí a por agua. Asun llevaba el botijo verde de plástico, el de los niños y a mí me tocaba ya llevar el grande, el de barro blanco. Era la fuente un sitio especial para los que eramos niños entonces. Nos sentíamos un poco más mayores e independientes porque nos encomendaban algo muy importante, traer el agua fresca a casa para los mayores ... (ver texto completo)