Es tiempo de oración. No es tiempo de sidrerías ni de ninguna clase de despilfarro. Hace ya unos días que caminamos por la senda de la austeridad, la sencillez y la pobreza. Son, por tanto, momentos de recogimiento y no de expansión. Entiendo que son términos que tienen distinto significado para uno de Cuenca que para uno que haya nacido en Barakaldo. Ahora la grandeza no se expresa, la soberbia no se presume, y la prepotencia se debe ocultar. Son momentos grises, indefinidos. Los negros y los blancos ... (ver texto completo)