Hace casi un mes que tengo una deuda, al menos una deuda conmigo mismo. En todo este tiempo, desde el 19 de agosto, he estado persiguiendo sombras, que es como me siento cuando quiero escribir algo y no encuentro las palabras adecuadas. Y las pocas veces que me ha visitado la inspiración no me ha pillado cerca de un teclado. Pero al final he llegado a la conclusión de que el deficit literario se debe a que quiero esscribir de alguien del que apenas tengo una imagen y algún que otro ritual compartido. ... (ver texto completo)