Carlos *, el trovador del verano.
Ayer se rompían para siempre las cuerdas de su guitarra. Una guitarra con la que tejía las canciones más profundas de sus raíces en esas tardesnoches de jarana en Blacos. Una voz y una guitarra que lo convirtieron en un clásico del verano. Y es que a veces sólo los hombres sencillos como él son capaces de convertir en perpetuos sus recuerdos. Siempre estaba alerta y era raro que comenzara la fiesta sin su guitarra. Y si no estaba había alguien dispuesto a llamarlo ... (ver texto completo)
Ayer se rompían para siempre las cuerdas de su guitarra. Una guitarra con la que tejía las canciones más profundas de sus raíces en esas tardesnoches de jarana en Blacos. Una voz y una guitarra que lo convirtieron en un clásico del verano. Y es que a veces sólo los hombres sencillos como él son capaces de convertir en perpetuos sus recuerdos. Siempre estaba alerta y era raro que comenzara la fiesta sin su guitarra. Y si no estaba había alguien dispuesto a llamarlo ... (ver texto completo)