- A la izquierda, al pié de la
foto, entre los arbustos de marojo, se aprecia una pared, corresponde a la
esquina de la única paridera que había en el Coto Viejo, lugar éste dónde pasaban el
invierno las
ovejas, nacían sus crías y pastaban por los cotos, la dehesa y su entorno. La paridera era propiedad de Benjamín de Francisco, un buen hombre.