LA RASA: UNA NOCHE DE HIELO SORIANA...

UNA NOCHE DE HIELO SORIANA
Aquel hombre que venia del servicio militar obligatorio, el año de 1953, eran las diez de la noche, de aquel mes de enero con frío y aguacero, llegó hasta la estación de ferrocarril de La Rasa, nadie de su familia sabía que venía licenciado, su ropa era ligera de abrigo, una chaqueta con un jersey y una camiseta de manga corta, eran todo aquel abrigo, la temperatura estaba a esas horas por debajo de cero grados, Este hombre joven que había cumplido su servicio militar en Melilla, se sentía eufórico, empezaba su nueva vida, en su pueblo cercano de la estación, no conocían su llegada, Más el frío que azotaba con una especia de niebla o lluvia fina, le calaban hasta los huesos, su camino hasta su pueblo el frío le dejaba medio helado, tuvo algún recorrido que trataba de salir corriendo, más todo estaba a oscuras, apenas si veía aquella carretera de tierra comarcal, para no perderse en tan grande oscuridad, en el tren donde venia desde Coscurita hasta Ariza, no notaba tanto ese frio invernal, más al pisar en La Rasa, empezó casi tiritando, llevaba año y medio sin volver a su casa, solamente las cartas que recibía con algún giro postal que le daban alguna alegría, Este hombre joven curtido en los Campos de Soria, estaba acostumbrado a las bajas temperaturas, pero al estar alejado de su tierra el frío parecía darle un castigo inmerecido, Fueron cerca de una hora de su caminata o digamos de correr al trote, cuando llegó a su casa, llamo con aquel llamador de hierro en la puerta de la calle, y su familia que estaba en la cama, preguntaron quien andaba ahí, el hombre contesto un soldado licenciado, la alegría se notó por toda la vivienda, este joven tuvo que calentarse en la lumbre y su ropa ponerla a secar estaba chorreando agua, todos sus familiares le abrazaban, le recibieron como si fuera un héroe, y le decían porque no nos avisaste, te hubiéramos ido a buscar con el carro o alguna caballería, En aquellos tiempos no existía el teléfono en muchos pueblos, y el correo nunca se sabia cuando podía llegar una carta desde Melilla. Con el paso de los años son historias que parecen del tercer mundo. Más fueron la realidad de esas tierras de Soria, Ya que lleva esa vía sin usar unos cuarenta años o quizá más. G X Cantalapiedra. 6 – 4 – 2026.