EL BURGO DE OSMA: EN AQUELLAS NOCHES DE ENERO...

EN AQUELLAS NOCHES DE ENERO
Hace ahora 68, años, que las noches sorianas eran heladoras cuando estaba el cielo raso, y en la comarca del Burgo de Osma eran temerosas sus madrugadas, hubo muchos días que alcanzaron hasta los 15, grados bajo cero, eran días que no salia nadie a trabajar al campo, y si alguien marchaba a podar enebros, iban cubiertos sus cuerpos con grandes mantas, incluso montaban hogueras con ramas rotas y hierba seca, más aquellas noches de enero, en el cielo relucían sus estrellas, ni una sola nube se podía ver, el viento que corría era helador, las casas cerradas a tope, con sus braseros y estufas de leña de sus propios montes, la ropa de lana que era de abrigo se usaba todo el invierno, en las camas se echaban mantas y toda la ropa que se tuviera cerca para evitar ese frío horroroso de madrugada, Las personas no salian de casa si no era demasiado obligado por algún problema, esas noches de enero que el cielo brillaba como para engañar a esas gentes acostumbradas a esas serias jornadas, parecía que La Luna daba su resplandor grande, y desde alguna ventana se la miraba con descaro, ya que no daba nunca calor a esta comarca ni a ninguna parte del planeta Tierra, Eran años de fríos intensos, de pocas comodidades, de vivir de la economía familiar, con sus gallinas conejos y cerdo, para poder seguir sin demasiados gastos. Aquellas noches heladoras dejaron huellas en muchas personas que su economía era débil, y no podían salir del entorno donde se habían criado toda su vida. Dicen que ha cambiado el clima, habrá quien diga que en Soria el frío sigue pegando en el invierno, y que muchas noches de enero son fatales, aunque la mayoría de las viviendas tienen gas natural, por lo menos en el Burgo de Osma.
G X Cantalapiedra. 17 – 4 – 2026.