LA GUADAÑA NO MIRA LA EDAD
Aquel joven con la vida cómoda y bien presentada no dejaba de desafiar a las leyes de la carretera, su ilusión era poner el coche al máximo de velocidad, y correr todo lo que podía su automóvil, Más una madrugada de esas de las que llaman en la Ribera del Duero criminales, al estar helando y con un viento congelado, salía de una discoteca, donde no le faltaban mujeres jóvenes que le hacían pasarse la noche muy bien, y el joven como si fuera un gallo de corral se sentía con dinero y con una buena situación económica, lo que parecía ser la envidia de otros jóvenes que su posición en la vida era más tranquila y económicamente peor, Más aquella noche de diciembre fue su última aventura, este joven no tenía miedo a nada, y su camino era una pista de hielo, ya que había llovido y luego helado, más el alcohol y el efecto de su juventud, le hicieron crecerse, era un mal presagio, ya que una pequeña curva de la carretera, su coche le hizo un extraño, que parece ser que no lo quiso tener en cuenta, su domicilio por carretera a la discoteca estaba a unos quince kilómetros, y su mente pensaba que los neumáticos que tenía su coche eran para aguantar nieve y hielo, se confundía, en mitad del recorrido en otra curva su coche pasaba de cien kilómetros hora, en una carretera comarcal peligrosa, el joven debió de percibir que su automóvil se salía de la carretera, saltando por encima de la cuneta, y terminando estrellándose contra un árbol centenario, Parece ser que la muerte del joven fue instantánea, ya que su cuerpo cuando fue detectado habían pasado dos horas o quizá más, y estaba helado, el hombre que lo detecto era un camarero de una cafetería donde iba a trabajar diariamente, y sin haber salido el sol, el coche mantenía algunas luces encendidas, que le hicieron pensar en lo peor, era el joven cliente de su Bar cafetería, que con un poco de sangre en la boca estaba inerte y frío, el hombre enseguida marchó a su trabajo para comunicar la desgracia de ese joven de madrugada, pronto la Guardia Civil y el Juzgado comunicaban a su familia tan dura noticia, era todo un cómputo de la vida fácil y con dinero, sin miedo a nada, aunque la guadaña de la muerte no quiere saber la edad del presunto fallecido, es insoportable el conocer su misión tan traicionera, cuantas familias lloran a sus seres queridos, por conocer su mala suerte, que algunas veces alguien pensó que podía ocurrir, ya que se vanagloriaban de su actitud ante la vida y la muerte, y la guadaña no te avisa ni te llama al orden, solamente camina buscando su oportunidad para dejarte a su merced, Hay noches que el destino te la puede jugar en cualquier momento, y debemos de pensarlo cuando agarramos el volante y el alcohol o otros elementos aún peores nos hacen ser el gallo del corral, donde las gallinas te conceden toda su admiración por dejarte ver y oír en las madrugadas, Más entonces la guadaña aparece sin meter ruido ni dejarte su aviso urgente. G X Cantalapiedra.
Aquel joven con la vida cómoda y bien presentada no dejaba de desafiar a las leyes de la carretera, su ilusión era poner el coche al máximo de velocidad, y correr todo lo que podía su automóvil, Más una madrugada de esas de las que llaman en la Ribera del Duero criminales, al estar helando y con un viento congelado, salía de una discoteca, donde no le faltaban mujeres jóvenes que le hacían pasarse la noche muy bien, y el joven como si fuera un gallo de corral se sentía con dinero y con una buena situación económica, lo que parecía ser la envidia de otros jóvenes que su posición en la vida era más tranquila y económicamente peor, Más aquella noche de diciembre fue su última aventura, este joven no tenía miedo a nada, y su camino era una pista de hielo, ya que había llovido y luego helado, más el alcohol y el efecto de su juventud, le hicieron crecerse, era un mal presagio, ya que una pequeña curva de la carretera, su coche le hizo un extraño, que parece ser que no lo quiso tener en cuenta, su domicilio por carretera a la discoteca estaba a unos quince kilómetros, y su mente pensaba que los neumáticos que tenía su coche eran para aguantar nieve y hielo, se confundía, en mitad del recorrido en otra curva su coche pasaba de cien kilómetros hora, en una carretera comarcal peligrosa, el joven debió de percibir que su automóvil se salía de la carretera, saltando por encima de la cuneta, y terminando estrellándose contra un árbol centenario, Parece ser que la muerte del joven fue instantánea, ya que su cuerpo cuando fue detectado habían pasado dos horas o quizá más, y estaba helado, el hombre que lo detecto era un camarero de una cafetería donde iba a trabajar diariamente, y sin haber salido el sol, el coche mantenía algunas luces encendidas, que le hicieron pensar en lo peor, era el joven cliente de su Bar cafetería, que con un poco de sangre en la boca estaba inerte y frío, el hombre enseguida marchó a su trabajo para comunicar la desgracia de ese joven de madrugada, pronto la Guardia Civil y el Juzgado comunicaban a su familia tan dura noticia, era todo un cómputo de la vida fácil y con dinero, sin miedo a nada, aunque la guadaña de la muerte no quiere saber la edad del presunto fallecido, es insoportable el conocer su misión tan traicionera, cuantas familias lloran a sus seres queridos, por conocer su mala suerte, que algunas veces alguien pensó que podía ocurrir, ya que se vanagloriaban de su actitud ante la vida y la muerte, y la guadaña no te avisa ni te llama al orden, solamente camina buscando su oportunidad para dejarte a su merced, Hay noches que el destino te la puede jugar en cualquier momento, y debemos de pensarlo cuando agarramos el volante y el alcohol o otros elementos aún peores nos hacen ser el gallo del corral, donde las gallinas te conceden toda su admiración por dejarte ver y oír en las madrugadas, Más entonces la guadaña aparece sin meter ruido ni dejarte su aviso urgente. G X Cantalapiedra.