Es una auténtica lección de historia y una verdadera cátedra de vida, y además en doble dimensión. En primer lugar una lección de habitat a la que hay que darle la importancia que tiene, y que se entiende muy fácil si digo que ya en aquellos años era probablemente la mejor calle del pueblo. Y lo era simplemente porque tenía piedra en su estructura. Piedra en la base de la plaza y piedra en la base de los soportales. En el resto las piedras sólo se veían en las "arreñales", de la casa de las Petras ... (ver texto completo)