Si alguien tiene un lugar en el que estar, es seguro que siempre que se va tiene la intención de volver. Si no tiene ese lugar es muy probable que se marche con la duda, con la incertidumbre de si habrá un día en el que quiera volver. Y entre la seguridad y la duda se mueve ahora ese grupo, esa peña sin nombre, aunque si quieren yo les regalo el de la Peña el Porrón, porque por lo que cuenta Chus, compartir unos tragos a chinguete es uno de los objetivos de su peña, de sus amigos, de esas treinta ... (ver texto completo)