No me extraña nada que San Acacio sea un santo mártir, como nos cuenta Macu. Porque tiene que estar muy cerca del martirio que lo saquen a la barbacana cuando caen rayos y centellas para que con sólo su presencia deje de llover. Hay que tener alma de santo para jugarse su figura de madera y enfrentarse a pecho descubierto a una tormenta, y esperar que con su sola presencia todo se calme, todo vuelva a la normalidad. Hay que tener fe para columpiarse sobre el muro de cemento del patio y no dejarse ... (ver texto completo)