Ricardo, de Corazón
Ricardo, de Corazón
Poco a poco, sin apenas darnos cuenta, nos fuimos queriendo. Poco a poco, sin apenas darnos cuenta, fuimos abandonados nuestros pedestales en los polos, nos acercamos, y sin otra palabra más allá de un signo de reconocimiento, creamos entre los dos nuestro propio espacio de bienestar emocional. Una sala de estar en la que sólo estábamos cuando coincidíamos. Ninguno llamaba a la puerta antes de entrar. Entre nosotros, Ricardo, no existían los compromisos, ... (ver texto completo)
Ricardo, de Corazón
Poco a poco, sin apenas darnos cuenta, nos fuimos queriendo. Poco a poco, sin apenas darnos cuenta, fuimos abandonados nuestros pedestales en los polos, nos acercamos, y sin otra palabra más allá de un signo de reconocimiento, creamos entre los dos nuestro propio espacio de bienestar emocional. Una sala de estar en la que sólo estábamos cuando coincidíamos. Ninguno llamaba a la puerta antes de entrar. Entre nosotros, Ricardo, no existían los compromisos, ... (ver texto completo)