no habia amanecido y ya estaba casi preparada, el reto era llegar las primeras al paraje mas propicio para encontrar setas, habia quedado con ella, esa, que parece que se cae de la cama los fines de semana y que cuando tu vas ella ya viene y no terminaba de calzar mis botas coje - setas y ella ya llamaba a la ventana... Salimos de casa con las primeras luces de dia, y efectivamente, en el campo no encontramos a nadie, ni a nadie ni casi nada, porque las setas los sabados no deben madrugar y durante ... (ver texto completo)