He pedido muy pocas cosas al nuevo año y la más importante es que he hecho el firme propósito de no volver a hablar mal de nadie y mucho menos de la familia. Así que desde este momento sólo saldrán de mi tecla cosas positivas, enaltecedoras y elogiosas hacia mi primo el Baraka, ese que tuvo el acierto de casarse con mi prima, parangón del respeto, le educación y la tolerancia. Y como siempre detrás de una gran mujer hay un gran hombre, he de reconocer que el Baraka está a la altura porque su inteligencia ... (ver texto completo)