Bueno, amigos.
Hoy he llegado hasta aquì.
Os deseo un feliz dia. Que todo salga bonito.
Un cordial y afectuoso saludo para todos.
Me encanta aprender. Gracias por enseñarme.
Si estàs vivo...... "Vive la vida"
¿Donde estàla verdad?
Me gusta hablar. Los seres humanos hablamos para comunicarnos.
Los valores de una persona, para mì, continuan existiendo a pesar de las turbulencias y vicisitudes que puedan acaecer en el vivir diario.
Es dificil la convivencia. Yo a pesar de ello intento conseguirla todos los dias.
El rencor hace que las personas sufran.
No he odiado. El odio genera violencia.
Solo se que no se nada
¿Es ùtil ser vengativo?

Si bien es cierto que las heridas no se cierran provocando otra, existen personas que desean vivir eternamente con el odio y el deseo de tomarse revancha, lo que desconocen es que lo único que provocan esas emociones es que nos lastiman y nos enferman.

El problema es que a veces muchas personas no saben distinguir la desdicha infligida de la autoprovocada. El vengador se constituye como tal y decide impartir justicia porque se cree una víctima.

Cuando recibimos algún daño, se nos presenta como primera opción la venganza. Más de una vez la consideramos la mejor salida para liberarnos de los sentimientos densos de odio, rencor, ira. Pero, ¿hasta qué punto nos es útil ser vengativos? ¿Qué ocurre cuando uno reprime esa necesidad de venganza?

Muchas veces cuando sufrimos algún percance de cualquier índole que sea (emocional, física, psicológica, etc), pensamos, y muchas veces a modo de reflejo, en vengarnos. Para poder hablar de la misma, tenemos que verla como una especie de “justicia por mano propia” por habernos generado algún sufrimiento particular, pero obviamente con una buena tasa de interés. Podemos leer miles de relatos, con las ideas más ingeniosas de venganzas o “revanchas”, en donde el sentimiento que predomina es el odio, y la necesidad de ver al “enemigo” completamente humillado y destruido. Mientras más conexión afectiva haya habido, más grande es el odio que se genera, por lo tanto, mayor intensidad va a tener nuestra venganza.

El tema es ¿cuando se justifica esta necesidad?, ¿Realmente pueden existir motivos como para respaldar al solo hecho de hacerle daño a alguien, por que nos hizo mal?

Acá es donde las opiniones se empiezan a abrir.

Por una lado, tenemos a la gente de “amor y paz”, que imparten la idea del perdón absoluto, de permitir que quien nos haya dañado, pueda corregir su error, y bla bla bla… con esta postura lo único que se logra, desde mi punto de vista, es el liberar de culpa al que ofende, y en algunos casos hasta llegar a justificar su mala manera de obrar. Para llegar al perdón, tenemos que conectarnos con alguien o algo, que no podemos ver ni tocar, pero que seguramente nos va a recompensar por perdonar al prójimo, entonces así podemos perdonar al que deja a una persona agonizando en un hospital y también podemos perdonar a quien deja agonizando al corazón.

Por otro lado, tenemos a quienes son “vengativos” por naturaleza, en donde no importa lo que se nos haya hecho, sino la importancia de vengarnos de esa persona. A diferencia del grupo anterior, lo fundamental es la venganza, y mientras mas dolorosa sea ella, mejor. Ahí es donde se despierta nuestra inteligencia humana (que mas de una vez desperdiciamos), y se empiezan a trazar las posibles rutas de nuestro objetivo, el humillar y destruir. Casi como científicos empezamos a buscar cuales son los puntos débiles, puntos de impacto, amigos y enemigos, datos importantes, etc. Luego de esta etapa de investigación, se comienza la puesta en marcha del plan, en donde se van haciendo los ajustes necesarios para que sea efectivo. ... (ver texto completo)
AGRESIVIDAD

¿Porque somos agresivos?:

Si hemos vivido situaciones violentas en la infancia, de mayores tenderemos a reproducirlas con nuestra pareja o con nuestros hijos, y es que la persona agresiva esconde dentro un niño asustado, al que odia.

La rabia, el resentimiento o la venganza provocan la mayoría de los conflictos que sufrimos.

La forma de liberarnos es comprender porque se producen, ya que a diario nos enfrentamos a situaciones en las que podemos ser el blanco de la agresividad de los otros, o ser nosotros los que sintamos hostilidad, después de haber sufrido una escena violenta nos sentiremos bien o mal en función de que nuestra respuesta haya sido proporcionada o no al estimulo recibido.

Las actitudes agresivas sirven para defenderse, para atacar, los instintos destructivos que están en nosotros son los que se han puesto en marcha, su origen está en la infancia, cuando el yo infantil lucha por abrirse paso y afirmarse frente a los otros, su finalidad agresiva es poner fin a las situaciones incomodas, aunque no persigue la destrucción.

En el proceso de maduración, estas actitudes agresivas e infantiles son orientadas por los padres y causadas por la educación.

A medida que caminamos, aprendemos a canalizar la rabia, las frustraciones de la vida, nos produce una fuerza constructiva sin dañar a nadie, cuando la evolución de los instintos es adecuada y la persona alcanza la madurez, utilizará la agresión para lograr sus objetivos, si se enfrenta a circunstancia adversas, que sean para defenderse o para proteger a los suyos.

Si en el proceso de maduración, el niño ha tenido que enfrentarse a padres violentos, madres que no han sabido protegerles, una educación autoritaria o circunstancias parecidas, en su inconsciente se depositarán unas semillas violentas que más tarde actuarán, repetirá situaciones donde la violencia es presente, por identificación con alguno de los progenitores, "al no haber podido constituir un yo autónomo".

"La persona agresiva esconde dentro un niño asustado", al que odia, por el contrario la que se lleva bien consigo mismo, no suele ser violento "porque, un yo fuerte no necesita afirmarse", la impronta que nuestra familia nos deja es determinante para manejar los impulsos agresivos, con frecuencia tomamos conciencia de ellos, cuando formamos pareja, o con los hijos, pues vamos a repetir lo que aprendimos, porque lo repetimos, por paradójico que parezca, por amor, el niño siempre está hambriento de amor, necesita afecto para sobrevivir y puede soportar golpes e insultos con tal de no sentirse abandonado por sus padres, pero luego olvida y reprime lo vivido, porque tiene miedo de que los resultados de la investigación en sus recuerdos le haga perder el amor que tuvo.

El acto de perdón no resulta de ayuda, si oculta lo ocurrido, porque el amor y el autoengaño son excluyentes, el autentico AMOR se basa en la verdad, las marcas que nuestra historia personal nos ha dejado, esta siempre mezclada con las influencias culturales, a la mujer se la censura más cualquier expresión violenta, y si es más benevolente cuando son los hombres los que la practican.

Típico ejemplo: Este ha vuelto a discutir, es casi siempre del cuidado de sus dos hijos, cree que él, no se implica en su educación y ella esta resentida, también se encuentra mal porque siente que siempre está siendo criticado por ella, porque no acepta que cada uno hace lo que puede, "es porque ambos ignoran como su historia se actualiza" en la relación con sus hijos, el resentimiento que les invade, evoca una situación emocional que viene de lejos, tiene un padre en el que nunca apoyó, violento y bravucón, escondía una personalidad infantil, que produjo en su hija una sensación de abandono y ahora quiere compensar con el padecimiento, a un padre ausente con el que no fue muy fácil el identificarse, ella reprocha demasiado porque intenta compensar su historia infantil, exagera la critica de ella porque le devuelve la imagen de un padre que le recuerda al suyo, él hace lo que no quiere y él provoca lo que detecta, estamos condenados a repetir la parte de nuestra historia que hemos reprimido.

Sentimientos contenidos: La rabia es una señal de alarma que avisa de que algo no va bien, cuando aparece conviene actuar para que no nos haga daño, las emociones siempre nos avisan de lo que nos duele y se paga un precio por no atenderla, las mujeres han heredado una visión de feminidad que no las deja expresar sentimientos de rabia, censurándolas más enérgicamente que al sexo masculino, esta represión fomenta que no registremos conscientemente la rabia que sentimos, en algunas ocasiones al no contestar adecuadamente, nos quedamos con ese malestar dentro, la acumulación de rabia, produce esos cambios de humor que con frecuencia se atribuyen a las mujeres. ... (ver texto completo)
1. ¿Qué son las obsesiones?

Las obsesiones son pensamientos e ideas absurdas que irrumpen en la mente de las personas de forma recurrente, produciendo malestar e inseguridad. Lo que en un principio es una simple frase o idea que aparece de forma esporádica, puede acabar convirtiéndose en el único pensamiento que se tiene a lo largo del día, llegando a ocupar demasiado tiempo en la vida de una persona.

La mayoría de las veces, las obsesiones vienen acompañadas por actos repetitivos, que se llevan a cabo con la idea de acabar con la ansiedad que producen los pensamientos obsesivos. A estos actos se les denominan compulsiones.

Por ejemplo, una persona puede tener como obsesión la duda de sí se habrá contagiado de alguna enfermedad al tocar algo con la manos. En este caso el pensamiento que le atormenta es la idea de coger alguna enfermedad, por consiguiente, para calmar la ansiedad que le produce este pensamiento lo que suele hacer es lavarse continuamente las manos. Este acto de lavarse continuamente las manos sería la compulsión.

Es muy difícil poder controlar y desechar las obsesiones y las compulsiones. Las obsesiones más frecuentes son las relacionadas con la contaminación, padecer una enfermedad incurable, sufrir alguna desgracia, hacer daño o matar a un ser querido.

Se trata de un problema que afecta de igual modo a hombres y mujeres. Aunque suele empezar a desarrollarse en la infancia, afecta sobre todo a adultos. ... (ver texto completo)
La cara bonita y la intención maldita.
La buena jornada empieza muy de mañana.