LA
HUERTA DE MI NIÑEZ
A un lado las
campanas, al otro el
río, la huerta
en el centro, con
pozo y
noria instalada,
movida por asno mareado de dar vueltas,
que de sus cangilones vertía abundante
agua.
Bajo las rodilla, atados los pantalones,
con abarcas y azada, riega el hortelano.
Con mirada llena de verdes ilusiones
ve al germen de la vida pender de sus manos.
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