La gente que no va por el
pueblo es porque está cansada de tanta hipocresía, de que la den palmaditas por delante y la acuchillen por detrás, de que si cae mal a fulanito la deje de hablar menganito. La envidia es muy mala.
Trapos sucios hay en todas las
casas, y esa gente que se dedica a cuchillear y difamar a los demás, debería empezar por lavar los suyos propios.
Por el hecho de estar de cuerpo presente en la
Iglesia, no se es mejor persona. ¡Basta ya! de ir sólamente a lucirse o por el
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