"No olvidaremos". En la tercera planta del edificio East Pyne Hall de la universidad de Princeton hay un despacho vacío y en penumbra, con flores en la entrada, un libro de condolencias y varios mensajes de dolor como ese adheridos a la puerta. Desde aquí enseñaba a sus alumnos Antonio Calvo, un carismático profesor de 45 años que dirigía el programa de lengua española y organizaba y supervisaba 2 cursos de verano de los estudiantes de esta universidad en Toledo. Era un profesor popular y querido ... (ver texto completo)