Recuerdos de una
noche mágica.
La noche del viernes veinticinco de agosto pasado, a media noche, como no lograba conciliar el sueño, decidí levantarme y darme un
paseo por la
carretera hasta la
Fuente del Carrero. Era una noche de
verano serena y espléndida, las estrellas se contaban por millares, nuestra galaxia, la
Via Láctea, parecía querer absorber a las estrellas próximas con su halo luminoso; a medida que ascendía por la carretera y me alejaba de la luz de las farolas mi instintnto protector
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