Desde pequeños siempre fuimos
amigos. Eramos de la misma edad, tú unos meses mayor que yo. Fuimos juntos a la
escuela, al instituto, estuvimos juntos en la
mili y nos acompañamos en nuestras respectivas
bodas. Después, la vida nos guió por diferentes
caminos, pero a pesar de la distancia nuestra mistad siempre estuvo ahí.
Cuando hace unos días, me enteré de tu grave enfermedad, no podía dar crédito a lo que me estaban diciendo: "Caito está mal... se ha tenido que venir de Andorra".
Hoy, precisamente
... (ver texto completo)