En la liturgia se inciensan algunos objetos
(
altares,
cruces, vasos sagrados, imágenes, los
Evangelios..) remitiendo su ultimo sentido a
Dios. Mover el incensario señalando los cuatro
puntos cardinales es recordar el sacrificio
de la
cruz, causa de nuestra redención. Describir
con él un círculo en torno a las ofrendas
eucaristicas, es circunscribirlas con el sagrado
aroma, signo del poder del espíritu que las
santifica y las transforma para nosotros en
... (ver texto completo)