Estilo Arquitectónico: El templo representa una transición entre el
románico y el
gótico (finales del siglo XII al siglo XIV). Esta
escultura en particular mantiene la estética del bestiario románico, donde las figuras de animales tenían un gran peso visual y simbólico. La Figura Central (El
León): Se observa la escultura exenta de un león apoyado sobre una repisa saliente, sostenida a su vez por modillones o
canecillos labrados. En el contexto del
Camino de Santiago y los templarios (quienes gestionaron este templo-fortaleza), el león solía simbolizar tanto la fuerza y la protección divina del templo frente al mal, como la figura de
Cristo (el León de Judá). Por encima del león, bajo la cornisa, se despliega un friso decorativo con motivos vegetales (una
flor de lis o roseta) y rostros humanos o máscaras antropomorfas. Por debajo, sosteniendo la estructura, hay dos ménsulas labradas; una de ellas muestra claramente una pequeña cabeza o máscara con facciones expresivas.