Este burro sabe lo que hace. En pleno invierno, todo cubierto por la nieve, no hay lugar más soleado y caliente que el asfalto de la carretera.
El pueblo de la buena gente.
El caos de piedras de la base, que Saint Saud comparó a otro del Pico Carlitte de los Pirineos.
Esa tarde-noche, se había montado una operación de rescate, para sacar a un montañero vallisoletano accidentado en la cara norte de Espugüete.
Estas maravillosas flores se encuentran en el tubo de subida a la Sima del Anillo.
Es la primera casa (con Mesón antiguo) a la entrada en Ventanilla viniendo de Cervera. Fe licitamos a su autor.
Esta calle que sube a las Cásparas es muy elocuente. Felicito a quien la ha colocado. ¡Viva Ventanilla!
Te felicito por tu buena vista. Es señal que has crecido en amor. ¡Adelante! Sigue amando y verás cosas maravillosas en tu vida. Palabra.
Antiguamente, todas las cigüeñas emigraban a Africa a mediados de Agosto.
Hoy muchas aguantan estoicamente el duro invierno de la Montaña Palentina.
Las Agujas, parecen un solo bloque, pero están muy subdivididas aunque no se aprecie en esta fotografía.
Fotografía bastante oscura a causa del día nuboso, pero que permite apreciar algunas características de la imponente mole de Curavacas.
El Collado del Hospital y el Hoyo Muerto.
El triangulo de la Llana que conduce a la cumbre.
Algunos aspectos de la pared nordeste.
La hoya desconocida que alberga la Cola de Curavacas.
La hoya desconocida por los muchos turistas que hoy visitan la Montaña Palentina.
Lo que parece salida de esta hoya, son precipios de algunos cientos de metros al paraje conocido como Vega los Cantos.
Otro de los parajes desconocidos de la Montaña Palentina, frecuentados en tiempos solamente y raramente por pastores.
La muy desgonocida lagunilla, de difícil y costoso acceso desde Fuentes Carrionas.
Fuera de los reorridos más habituales.