Me sorprende, y a la vez me agrada en extremo, que tanta gente opine de esta forma de Valdecañas. Para mi no es sólo mi pueblo, el pueblo de mi familia, es parte de mi vida. Nunca puedo pensar en mi infancia sin recordarme con Ana y mi hermana Sara correteando por los arroyos (mi madre me obligaba a llevarla conmigo); jugando a "niñas huérfanas" en una rueda de tractor que hacía las veces de casa; en primavera revolcándonos por el trigo recién nacido (llegábamos a casa perdidas de verdín!). Cada ... (ver texto completo)