Desde la ermita se pueden ver otras montañas palentinas, entre las que destaca por su belleza y grandiosidad, el Curavacas.
El pueblo descansa en un recogido valle de La Ojeda. Al fondo, se divisan el Peñalabra, el Pico Tres Mares... Bella estampa de un rincón único por su belleza y arte.
Hermoso pantocrator que preside en lo menos bello apostolado del pórtico de la iglesia.
La ermita vista desde el pueblo.
Otra vista de la ermita, con la cima de Peña Pico al fondo.
Hermosa ermita cercana al pueblo.
¿Los reyes estaban invitados a la fiesta?
Esto es la Fuente de La Gallina y pertenece a Nogales de Pisuerga.
La ruina, deja ver entre las vigas, la artísitca belleza de la espadaña vista desde el interior, con un hermoso arco apuntado y dos troneras bien trazadas.
Es el único canecillo que permanece en su lugar, y muy deteriorado, por cierto, seguro que por el intento de llevarselo.
Puesta de sol
Es tu cansado ritmo vespertino,
El ocaso del día que se acaba,
Naciste aurora, canto que anunciaba,
Tu sangre color roja del destino.
Mirabas, de tus luces, ese sino,
Mi estrella que, polar, te acompañaba,
Eres brillo que, en tierra, me alumbraba,
Y eras verso de sol en mi camino.
Boquiabierto, me admira tu presencia,
-la noche enamorada de un lucero-,
Canto suave que alegra mi existencia.
Rosa roja, en tu ocaso te venero,
De silente partida y corta ausencia.
Espejo del ... (ver texto completo)
CHOPOS
Magníficos obeliscos,
Chopos de la carretera,
De Soria; chopos ingentes
De fronda oscura y espesa;
Rectos de la tierra al cielo
En majestuosa hilera.
¡Qué bien montabais la guardia,
Firmes, sobre la cuneta!
Yo os pasaba la revista
Como si fuera una reina.
(ángela Figueroa Aymerich).
Son tres y las tres siguen en pie. La foto se sacó en el año 1980. Lucía entonces el adobe, material noble como ninguno.
Montaña maravillosa que oculta no pocos misterios, pues allí estuvieron los celtas, los romanos...
El patio de mi casa
Es muy particular
Se moja cuando llueve
Igual que los demás.