Híjole, qué alegría leer esto.
Soy también hijo de
Villahán, pero desde hace dos años no he podido acercarme desde mi exilio en
El Salvador, en Centroamérica. Veo que ese pueblecito, del que todos aún se siguen riendo cuando digo cuál es su población, dejó huella no solo en mí.
Cómo olvidar Tres navíos? Cómo olvidar ver quién era el que bebía el trago de vinagre creyendo que rea vino? Cómo olvidar esas cominatas
nocturnas a Tabanera en sus
fiestas? Cómo olvidar ir a
Palenzuela a bañarse? o subir
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