En la parte superior destaca una magnífica
bóveda de crucería estrellada. Sus nervios curvos o combados dibujan un intrincado patrón geométrico característico del
gótico final o flamígero. Las uniones de los nervios están decoradas con suntuosos florones y claves sobredoradas, las cuales reflejan el estatus eclesiástico y la riqueza artística de la diócesis. En la clave principal de uno de los tramos resalta un gran
escudo de armas dividido que presenta los símbolos tradicionales de la Corona de Castilla: el
león rampante y el
castillo dorado. En esta zona de la cabecera también se localiza la heráldica del obispo don Sancho de Rojas (quien rigió la sede entre 1397 y 1415), marcando el periodo de patronazgo de las obras de cubrición de la
capilla. En la zona inferior se aprecia el remate superior y el ático de un
monumental retablo de madera tallada, dorada y policromada. En el centro geométrico destaca la figura de un Crucificado recortada contra la
arquitectura, enmarcada por
esculturas integradas en encasamentos y pilastras de estilo plateresco y renacentista temprano.