Hoy en día, estas cuatro
columnas exentas se exponen en los muros anexos al
Claustro de la
Catedral, salvadas para siempre del olvido. Si te apetece seguir explorando los secretos de la catedral, puedo darte detalles sobre los misterios que esconde la Cripta de
San Antolín o sugerirte qué buscar en su impresionante
Retablo Mayor. Las cuatro columnas mayores son piezas
romanas reutilizadas (material de espolio). Originalmente formaban parte de algún templo o
edificio público
romano de la antigua Pallantia. En la Edad Media y el Renacimiento, era muy común recuperar elementos arquitectónicos antiguos de gran calidad para integrarlos en las nuevas construcciones cristianas. Entre las dos columnas centrales descansa un elemento de menor tamaño: un pequeño pedestal con una
cruz tallada en relieve sobre su frente, coronado por un
capitel labrado de transición. Sirve como un punto de devoción o como un soporte histórico exento. La Catedral de
Palencia destaca por ser una especie de "libro de
historia de la
arquitectura". Aunque su estructura general es predominantemente
gótica (siglos XIV al XVI), su corazón esconde la famosa Cripta de San Antolín, un espacio subterráneo único donde conviven restos de una basílica visigoda del siglo VII y una ampliación
románica del siglo XI. Columnas de origen romano como estas, junto con
capiteles visigodos e influencias clásicas, decoran los espacios más antiguos e históricos del complejo catedralicio, dotándolo de un valor arqueológico extraordinario.