Desde este valle se puede ver la grandiosidad del Curavacas, aqui con el esplendor de la nieve.
Las nubes invitan a la imaginación.
Cuando una casa vieja se arregla y se pinta, es todo el pueblo el que también disfruta de ella.
¿Estamos en el desierto? Algo parecido.
Las posturas de sol son muchas veces una sorpresa de luz y color. La iglesia adquiere entonces una magia especial. Todo invita a disfrutar del momento.