Amanece. La niebla sigue pegada a la tierra. El sol ilumina las zonas más altas.
Una preciosa imagen navideña. Sólo falta iluminar este precioso árbol.
Ahoran descansan tras la lucha por la vida.
¿No es bella la vista? La cosecha está a punto de recogerse. El aire mueve las espigas llenas de granos. Al fondo, Oteralbo vigila el campo de la Ojeda.
La expresión de María ante el hijo crucificado está llena de serenidad y dulzura.
Tomad nota: estos árboles los plantó el pueblo y al pueblo pertenecen. Lo señala una persona mayor.
Ha llegado la semana santa. La mirada serena del crucificado invita a la esperanza de un mundo mejor.
La ventana parece dormida. No parece estar en su sitio. ¿De dónde vino? Si habriera los ojos y nos contara...
Golpe a golpe, los árboles del monte se convierten en la leña que calienta los hogares. ¿Qué historias nos contarán al calor del fuego acogedor?
Las manzanas parecen esconderse entre las hojas. Pero ellas exhiben sus provocativas formas. ¿Quién las comerá?
El Curavacas destaca vigilante entre las montañas. ¿Cómo nos verá a nosotros?
Los puentes no sólo ven el río. También nos observan a nosotros. Siempre tienen los ojos abiertos.
El misterio de agua oculto tras la piedras. ¿Quién eres tú?
La belleza de la iglesia es impresionante, por lo que siempre sacar una buena foto siempre es posible. Anímate a sacar la tuya y ponerla después en la web para poder disfrutar todos.
Desde el monte se puede disfrutar de hermosas vistas de la montaña palentina. Aquí se divisa el Espigüete con su rocoso perfil.