MANTINOS: Los bosques aportan riqueza a la región...

Los bosques aportan riqueza a la región

La media de beneficio por ciudadano supera los 400 euros al año
Castilla y León cuenta con una importante riqueza forestal que aporta a sus habitantes calidad de vida y posibilidades de uso y disfrute. El bosque de la región se encuentra en pleno proceso de expansión, aunque en parte esto es debido al abandono de aprovechamientos agrícolas y ganaderos. Los ecosistemas forestales de Castilla y León generan algo más de 1000 millones de euros al año.

Así se recoge en el estudio ‘Estimación de los beneficios de los ecosistemas forestales regionales para los habitantes de la Comunidad de Castilla y León, elaborado por el profesor de la Escuela Universitaria de Ciencias Empresariales y del Trabajo del Campus de Soria Pablo de Frutos, y que ha conseguido el Premio de Investigación 2008 otorgado por el Consejo Económico y Social (CES).

Funciones de los bosques

Según este estudio, se pueden diferenciar al menos diez grandes funciones de los bosques susceptibles de generar bienes y servicios valorados por las personas. Entre otras figuran las genéticas (reserva biológica), acuíferas (amortiguación de impactos de lluvia, aumento de infiltración, etc.), climáticas, educativas, además de las productivas y recreativas.

Valorización de los recursos forestales

Actualmente el 31% de la región se encuentra arbolada, de la cual un tercio corresponde a coníferas (siendo el pino resinero el más abundante), y dos tercios a frondosas, con la encina a la cabeza en extensión.

Con los más de 1000 millones de euros que se estima producen los ecosistemas forestales de la región, cada ciudadano se beneficia, directa o indirectamente, de una media de 432€ al año.

Los valores de uso representan el 81% de la riqueza. Los más ‘rentables’ son los extractivos indirectos, es decir, aquellos relacionados con el agua y su calidad, calidad del aire, y productividad agrícola. En segundo lugar se encuentran los extractivos directos: aprovechamientos maderables y no maderables, seguidos de los no extractivos indirectos (paisaje, secuestro de CO2, protección de infraestructuras,…), y en último lugar, y con un peso similar al anterior figuran las actividades recreativas y de educación ambiental. Existen otros valores, de ‘opción’ (6%) (educativos, caza recreativa, turismo natural…) y de ‘existencia’ (13%), que completarían el mapa de puesta en valor de los ecosistemas forestales de la región.
Entre los valores extractivos directos destaca que los pastos y los productos micológicos son los mayores generadores de renta, por encima de los productos maderables.