Un forzado éxodo en la Montaña Palentina
En la Navidad de hace 75 años los vecinos de Villanueva de Vañes tuvieron que abandonar de forma precipitada el pueblo tras cerrarse las compuertas de la presa de La Requejada
Hay fechas muy señaladas que para unos son motivo de fiesta o alegría y para otros son de añoranza o tristeza. Y es que en Navidad son muchas las personas que regresan a sus hogares, pero otros no. Hay gentes que precisamente durante estos días tuvieron que dejar, hace ahora 75 años, su pueblo, su hogar y comenzar una nueva vida. Ese éxodo comenzó para los habitantes de Vañes y Villanueva de Vañes con la construcción del embalse de La Requejada. Uno de los pantanos enclavados en el municipio de Cervera de Pisuerga que se inició en los años veinte y fue terminado totalmente en 1940 por la empresa Fernández Llanera, siguiendo las directrices del proyecto redactado por el ingeniero Juan F. Moreno Agustín. Tan sólo dos años después se puso en servicio con una presa de tipo de gravedad, una de las que más llama la atención porque para salvarla hay que pasar un gran puente, en Vañes -que precisamente este año ha sido arreglado-. Esa población fue una de las que anegó el citado pantano junto a Villanueva, pero que se levantó unos metros más arriba de su antigua ubicación y a la que se trasladaron muchos de sus vecinos. Junto a ella, en las cercanías, estaba también Villanueva de Vañes que se quedó bajo el sueño eterno mecida por las aguas. Los habitantes de esta última localidad, que desapareció para siempre, tenían previsto irse en el otoño de 1935. Pero un suceso inesperado precipitó su salida
PESADILLA EN NOCHEBUENA. Era el 24 de diciembre de 1934, y después de un día tranquilo llegó la noche cuando sin saber muy bien la razón se cerraron las compuertas. Según se recoge en el número 3 de la Colección de Historia Montaña Palentina, en el artículo sobre los pantanos de Aguilar y La Requejada, los motivos no estaban muy claros aunque según algunos testimonios había tres posibilidades: que fuese un accidente, una broma e incluso algunos apuestan a que fue a posta. Nochebuena de pesadilla cuando el agua comenzó a subir, los vecinos se dieron cuenta de lo que pasaba y avisaron a toda la población, que se resguardaba en los primeros pisos de las viviendas. No hubo que lamentar pérdidas humanas, pero la fuerza del recurso hídrico hizo que animales, muebles e incluso la comida que estaba sobre la mesa para Nochebuena fueran arrastrados por la riada. Sus vecinos de Vañes, fueron a ayudarles con carros para que pudiesen marchar en los días posteriores. Siete décadas más tarde no queda nada de Villanueva y del antiguo Vañes -sólo su nombre en otra población-, aunque sí el silencio de un pantano que guarda celosamente la historia de las dos poblaciones.
En la Navidad de hace 75 años los vecinos de Villanueva de Vañes tuvieron que abandonar de forma precipitada el pueblo tras cerrarse las compuertas de la presa de La Requejada
Hay fechas muy señaladas que para unos son motivo de fiesta o alegría y para otros son de añoranza o tristeza. Y es que en Navidad son muchas las personas que regresan a sus hogares, pero otros no. Hay gentes que precisamente durante estos días tuvieron que dejar, hace ahora 75 años, su pueblo, su hogar y comenzar una nueva vida. Ese éxodo comenzó para los habitantes de Vañes y Villanueva de Vañes con la construcción del embalse de La Requejada. Uno de los pantanos enclavados en el municipio de Cervera de Pisuerga que se inició en los años veinte y fue terminado totalmente en 1940 por la empresa Fernández Llanera, siguiendo las directrices del proyecto redactado por el ingeniero Juan F. Moreno Agustín. Tan sólo dos años después se puso en servicio con una presa de tipo de gravedad, una de las que más llama la atención porque para salvarla hay que pasar un gran puente, en Vañes -que precisamente este año ha sido arreglado-. Esa población fue una de las que anegó el citado pantano junto a Villanueva, pero que se levantó unos metros más arriba de su antigua ubicación y a la que se trasladaron muchos de sus vecinos. Junto a ella, en las cercanías, estaba también Villanueva de Vañes que se quedó bajo el sueño eterno mecida por las aguas. Los habitantes de esta última localidad, que desapareció para siempre, tenían previsto irse en el otoño de 1935. Pero un suceso inesperado precipitó su salida
PESADILLA EN NOCHEBUENA. Era el 24 de diciembre de 1934, y después de un día tranquilo llegó la noche cuando sin saber muy bien la razón se cerraron las compuertas. Según se recoge en el número 3 de la Colección de Historia Montaña Palentina, en el artículo sobre los pantanos de Aguilar y La Requejada, los motivos no estaban muy claros aunque según algunos testimonios había tres posibilidades: que fuese un accidente, una broma e incluso algunos apuestan a que fue a posta. Nochebuena de pesadilla cuando el agua comenzó a subir, los vecinos se dieron cuenta de lo que pasaba y avisaron a toda la población, que se resguardaba en los primeros pisos de las viviendas. No hubo que lamentar pérdidas humanas, pero la fuerza del recurso hídrico hizo que animales, muebles e incluso la comida que estaba sobre la mesa para Nochebuena fueran arrastrados por la riada. Sus vecinos de Vañes, fueron a ayudarles con carros para que pudiesen marchar en los días posteriores. Siete décadas más tarde no queda nada de Villanueva y del antiguo Vañes -sólo su nombre en otra población-, aunque sí el silencio de un pantano que guarda celosamente la historia de las dos poblaciones.