Esta vista específica capta la transición hacia una de las naves laterales y el
ábside del templo, mostrando los elementos más característicos de este estilo. Pilares compuestos: Se aprecian robustos pilares de
piedra cuadrangulares que tienen medias
columnas adosadas en sus frentes. Este diseño permite repartir de manera eficiente el enorme peso de las cubiertas de piedra. arquitectónico:
Arcos de medio punto: Los arcos que conectan los pilares (arcos formeros) son completamente semicirculares, el rasgo de identidad más claro del
románico. Se estructuran de forma "doblada" (un
arco sobre otro ligeramente más ancho) para aportar mayor estabilidad estructural.
Bóvedas de cañón: En la parte superior se intuyen las cubiertas semicilíndricas reforzadas por arcos fajones (los arcos transversales que cruzan la nave de lado a lado).
Capiteles historiados y vegetales: Coronando las columnas destacan los imponentes capiteles esculpidos en piedra caliza. En la imagen se distingue con claridad la variedad del taller de
Frómista: algunos presentan intrincadas hojas vegetales de inspiración clásica y corintia, mientras que otros muestran figuras humanas y animales entrelazados. Estos elementos tenían una función pedagógica en la Edad Media, actuando como una "biblia en piedra" para los fieles.