Amanece. La niebla sigue pegada a la tierra. El sol ilumina las zonas más altas.
Una preciosa imagen navideña. Sólo falta iluminar este precioso árbol.
Ahoran descansan tras la lucha por la vida.
¿No es bella la vista? La cosecha está a punto de recogerse. El aire mueve las espigas llenas de granos. Al fondo, Oteralbo vigila el campo de la Ojeda.
La expresión de María ante el hijo crucificado está llena de serenidad y dulzura.
Tomad nota: estos árboles los plantó el pueblo y al pueblo pertenecen. Lo señala una persona mayor.
Ha llegado la semana santa. La mirada serena del crucificado invita a la esperanza de un mundo mejor.
La ventana parece dormida. No parece estar en su sitio. ¿De dónde vino? Si habriera los ojos y nos contara...
Golpe a golpe, los árboles del monte se convierten en la leña que calienta los hogares. ¿Qué historias nos contarán al calor del fuego acogedor?
Las manzanas parecen esconderse entre las hojas. Pero ellas exhiben sus provocativas formas. ¿Quién las comerá?
El Curavacas destaca vigilante entre las montañas. ¿Cómo nos verá a nosotros?
Los puentes no sólo ven el río. También nos observan a nosotros. Siempre tienen los ojos abiertos.
El misterio de agua oculto tras la piedras. ¿Quién eres tú?
La pancetada de mi pueblo se celebra dos veces al año: la víspera de las fiestas de Nuestra Señora de las Candelas el dia 1 de febrero y en las fiestas de San Roque el dia 15 de agosto y se sirve con un trozo de pan y un vaso de vino.
El altar mayor.