Muchos son los destinos de este edificio. Sala de baile, Juzgados... Speremos que finalmente tenga un destino cultural como se ha anunciado.
La trucha más grande que he cogido en mi vida, ha sido en la cabecera de este pozo de los Puentes de Vado.
En primer término la cicatriz producida por las aportaciones de material al Pantano de Requejada, rellena con los desechos de la fábrica de terrazos.
Un puente que durante siglos sirvió de enlace con la meseta. Un río plagado de truchas hasta hace poco.