vista de conjunto, CANTORAL

(Junio de 2014)
Una terde todavia tibia, a la salida
de mi oficina, mis pasos se dirigie-
ron apenas sin darme cuenta, hasta
la casa de Mario. Me pregunte si es-
taría allí y no sería más recomendable
llamarle por telefono y preguntarle
si le apetecia verme.
A lo mejor, mi visita resultaba ino-
portuna.
SOLEDAD PUÉRTOLAS