Estos animales eran planeadores, pero,
aunque su modo de vuelo era muy diferente
del de las aves, eran grandes voladores y
muy dispersivos. Suponemos que serían vectores
de las angioespermas (plantas con flor)",
explica Angela Delgado, investigadora de la
Universidad Autónoma de Madrid y autora del
trabajo publicado sobre esta especie en la
revista cientifica PLOS ONE.
EL DIFUSOR DE LAS PLANTAS CON FLOR EN EL MUNDO.
Según los especialistas se trata del Europajara
alcadesorum, un reptil volador de dos metros de
envergadura que vivió en el Cretácico
inferior (hace 125 millones de años). Tenía un
pico agudo y filoso que los científicos atribuyen
a una dieta granivora y frugivora, lo que supone
la evidencia más antigua de una adaptación
alimentaría al consumo de frutos y semillas en
estos reptiles.
Se trata de tomarse un tiempo para permitir
a la fe animar la vida del creyente, puesto
que en todo caso la vida de los hombres puede
incluirse en una historia, la de Dios. Celebrar
la fe es algo esencial en el ser cristiano.
Se trata, en fin, de un acto vivido con otros,
formando iglesia; de un acto que acrecienta
la fe de quien la posee por su relación con
el Otro (Sacramento, palabra) y con los otros
(ASAMBLEA, GESTO, CANTO).
LA CELEBRACION CRISTIANA
Como cual quier otra celebración, pretende
dar amplitud, peso y valor a la realidad. SE
trata de tomar tiempo para lo que es importante,
de romper con el ritmo de todos los días a fin
de descubrir las fuentes profundas de lo que
nos hace vivir. Se trata, en definitiva, de encontrar
tiempo para reconocer que nuestra vida está
inmersa en el tiempo historico de Dios.
¡Oh! por mi fe de niño, por el ferviente ruego,
que al lado de mi madre con ella repetí,
Virgen de los Dolores, cuando a tus plantas llego,
Virgen de los Dolores, ¡apiádate de mí!
Manuel María Flores
Acuérdate del niño y olvídate del hombre...
mi frente está en el polvo... perdóname... pequé.
No mires olvidando tu imagen y tu nombre
al viento de este mundo mis creencias arrojé.
En busca de consuelo yo vengo a tus altares
con mi alma entristecida y amargo corazón;
y pongo ante tus ojos, Señora, mis pesares,
y en lágrimas se baña la voz de mi oración.
Llorando arrodillada, la historia me cantaba,
del Gólgota tremendo cuando Jesús murió.
Es cierto... ¡pero escucha!... de niño te adoraba,
al pie de tus altares mi madre me llevó.
Es cierto que del mundo en la corriente impura
cayeron deshojadas las rosas de mi fe,
que en pos de mis fantasmas de juvenil locura
corriendo delirante. Señora te olvide.
Estoy en desamparo, no tengo quien me acoja;
hay horas en mi vida de bárbara aflicción,
y solo... siempre solo, no tengo quien recoja
las lagrimas secretas que llora el corazón.
Mi espíritu está triste, mi vida está sombría, pasaron sobre mi alma las olas del pesar.
Master Dolorosa
Virgen del infortunio doliente. Madré mía,
en busca del consulo me postro ante tu altar.